La actitud lo es todo



La actitud lo es todo

La actitud es más importante que los hechos. Más aun que el pasado, que la educación, que el dinero, que las circunstancias, que los fracasos, que el éxito y que lo que piensan o hacen los demás. Incluso, su importancia es mayor que un don o una habilidad. La actitud será lo que en definitiva construirá una empresa, un hogar, una amistad; y lo más sorprendente es que cada día podemos decidir sobre nuestra actitud. No podemos cambiar el pasado, tampoco podemos cambiar el hecho de que la gente se comporte de cierto modo. Nos es imposible cambiar lo inevitable. Lo único que podemos hacer es controlar aquello de lo que somos dueños, y esa es nuestra actitud.

Un desastre es un hecho; una dificultad es un hecho; un problema físico es un hecho. Pero mientras que una persona queda paralizada por un desastre, otra crece a partir de él; mientras un individuo se queja de las dificultades , otro lucha por vencerlas; mientras que una incapacidad derrota a una persona, le sirve de aliento a otra. Por eso, si modificamos nuestros pensamientos o a las actitudes que adoptamos frente a la realidad, podremos cambiar nuestras percepción de ella, y transformar así nuestros viejos condicionamientos. Esto nos permitirá comenzar a ver la realidad a través de un nuevo cristal, con nuevos ojos.

La actitud que demostremos ante los acontecimientos de nuestra vida es la que dirigirá nuestra forma de ser de pensar, y en definitiva la que nos traerá felicidad o angustia. Porque podemos ser optimistas y ver la vida como un desafío lleno de oportunidades y bendiciones, o temerla como un sinfín de dificultades y obstáculos.
Solo de nosotros depende.


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